Entre la incertidumbre y la vocación

Hola a todos y todas,

Iniciar esta andadura en el Prácticum de este máster, me ha supuesto cruzar un umbral entre la fundamentación teórica que adquirimos previamente y la realidad viva de la práctica educativa.

Este diario aparece como espacio de reflexión y autoevaluación, así como un registro del camino en la construcción de mi identidad profesional.

Actualmente estoy realizando las prácticas en el Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica (EOEP) Específico de Trastornos Graves de Conducta de Cáceres (Extremadura), es un recurso especializado que se me presenta como un gran reto a afrontar con una mezcla de ilusión, respeto y compromiso.

Con respecto a las expectativas que tengo sobre esta etapa, mi objetivo principal es acercarme a la realidad cotidiana desde la orientación educativa y comprender desde dentro cómo se articula el trabajo psicopedagógico en un equipo como este.

Soy totalmente consciente de que partir sin experiencia previa en el ámbito de la formación hace que me quede un largo recorrido para alcanzar un bagaje técnico profesional, sin embargo, esta conciencia de mis propios límite hace que tenga más ganas de aprender. Espero poder empaparme de los protocolos de actuación, estrategias de evaluación psicopedagógica y de los procesos de asesoramiento colaborativo. Me interesa profundamente descubrir cómo acompañar al profesorado y demás profesionales involucrados en el contexto, que en muchas ocasiones se sienten desbordados ante situaciones disruptivas, así como aprender a tejer redes y alianzas con las familias.

Otra de mis expectativas es aprender a construir vínculos de confianza, también con los niños, niñas y adolescentes, para que no me perciban como una figura distante o meramente «clínica», sino buscando las mejores estrategias de acercamiento y como apoyo cercano que busca acompañarlos para que avancen en su desarrollo integral.

Entendiendo la psicopedagogía desde el enfoque sociocomunitario, la intervención ante las alteraciones graves de conducta no se puede reducir a respuestas punitivas, sancionadoras o centradas exclusivamente en el etiquetado diagnóstico. La práctica psicopedagógica requiere de una lectura global y contextualizada de las necesidades educativas. Es importante comprender el entorno familiar, escolar y social para abordar una problemática desde la raíz. 

Reconociendo mis vulnerabilidades y fortalezas, para terminar, el mayor respeto y temor con el que inicio este camino es la incertidumbre de si seré capaz de adquirir las competencias prácticas necesarias para convertirme en una buena profesional, sintiendo en ocasiones el vértigo de esa falta de herramientas iniciales. Aún así, considero valiosas algunas habilidades personales y formativas, como son mi formación previa en pedagogía, la gran disposición para el trabajo en equipo multidisciplinar, capacidad de escucha activa y empatía. Mantendré una actitud crítica, reflexiva y abierta al aprendizaje continuo.

Nos vemos en el camino, compis.

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